lunes, 26 de julio de 2010

Días perezosos de verano

¿Quién dijo que los días de verano eran perezosos? Más bien son ocupados! Al menos así es como siempre lo han sido para mí hasta ahora. Este ha sido un verano muy ocupado, pero de hecho ha sido del tipo de ocupación que es “buena”! He estado muy ocupada observando a mis hijos y disfrutando de ellos. He estado muy ocupada aprendiendo a ser un niño como ellos! Pero ahora ha llegado el momento de ser perezosos....

Este es el primer verano desde que me convertí en madre de tres hijos que realmente puedo decir que estoy disfrutando de estar con ellos en casa. Antes, cuando yo era parte del mundo empresarial, todos en esta familia estábamos corriendo durante el día, entrando y saliendo de los campamentos de verano, de la casa de la abuelita y de las cortas vacaciones de una semana en las que visitábamos a Mickey en Orlando o íbamos por un poco de sol en alguna playa de Florida – igual, siempre era lo mismo, una carrera contra el tiempo. Después de mudarme a Seattle y convertirme en ama de casa, traté de disfrutar de los veranos un poco más pero la palabra "perezoso" nunca formo parte de un día de verano para nosotros. Siempre estábamos trabajando duro con el equipo de intervención temprana de Frankie y el descanso no era permitido, ni siquiera en el verano. Si era posible incluir una tercera sesión de intervención en el día, o incluso una sabatina, lo hacíamos con el fin de compensar cualquier tiempo perdido por enfermedad o para mantenernos adelantados en el programa. Aun así, tratábamos de hacer posible una salidita furtiva, un día de campo aquí y allá, paseos por la playa e incluso un viaje corto a casa (Miami) pero la sensación era la misma...la carrera contra el tiempo continuaba.

A pesar de que Frankie ya se graduó de su proceso de intervención temprana, comencé este verano en la misma onda de siempre, corre-corre, matriculando a los niños para esto o para aquello, mantenerlos ocupados con clases de baloncesto, natación, tenis, campamentos de matemáticas, lo que fuera necesario para hacer de estas una vacaciones "productivas". Hasta que me di cuenta que estaba equivocada. He bajado la velocidad y también lo han hecho los chicos. Es verano! Deja que el sol brille y abre las ventanas! Frankie todavía tiene metas a alcanzar, pero son mucho más agradables cuando las alcanzamos jugando en familia! No sólo Frankie, sino también Víctor y Becca se pueden beneficiar de saber ganar y perder en un juego. Todos podemos ser más cortés con los demás y aprender a ayudar en la casa. Esta nueva etapa en el tratamiento de Frankie no es sólo para él, es para todos nosotros! Seguimos creciendo como una familia, pero esta vez podemos disfrutarnos los unos a los otros en el proceso - en medio de un almuerzo por la tarde en Green Lake o en un paseo en bicicleta a orillas del lago Washington, hay un montón de cosas que podemos aprender y enseñar!

Los días perezosos del verano también me han traído mañanas tranquilas y llenas de paz... Los niños a veces duermen hasta las 10:00 de la mañana ... ¿qué es eso? Oh, sí, eso se llama estar completamente fuera de sintonía con su hora de ir a la cama por las noches y por lo tanto, tienen que recuperar el sueño perdido por la mañana! Pero todo esta bien…Es verano, no hay que preocuparse. Mientras escribo esta mañana, estoy consciente del silencio, la paz y la tranquilidad que hay en la casa y el hecho de que mis muchachos todavía están durmiendo ... no me sorprende esto de parte de mi hija adolescente, pero los muchachos, bueno, eso es un milagro de verano en sí mismo. Yo solía culparlos a ellos de no poder dormir pero no tengo excusa ahora! Ellos están durmiendo y yo estoy despierta... ¿qué hay de malo con esta imagen? Nada. Es perfecta. Estoy despierta en todo el sentido de la palabra y lo he estado desde hace un tiempo ya... Hoy puedo mirar por la ventana y disfrutar de este luminoso y hermoso día de verano en Seattle y estar completamente despierta. Sé que este día de sol no durara para siempre...con mucha mas razón es necesario valorarlo, para cuando venga un día de lluvia que seguro se nos presentara eventualmente, después de todo, vivimos en Seattle.


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